sábado, 26 de febrero de 2011

BELLA - 1ra parte.


Conocí a Bella en el trabajo. Ella trabajaba en la sexta planta, en una empresa informática, y mis oficinas, una empresa de viajes y organización de eventos para VIPS estaban en la segunda planta del mismo edificio.
Era una secretaria con pinta de secretaria, o eso fue lo que me dijo un amigo cuando se la presenté con ánimos de que ligaran.
Pelo corto y castaño, gafas de concha, ojos marrones y piel muy blanca. No era nada fea, pero tampoco tenía ningún rasgo muy característico. Era armoniosa, eso sí que lo tenía… Vestía de una manera muy clásica, como si le hubiera robado a su madre el traje de los domingos, y siempre con colores muy discretos. Hablaba muy bajito, y muchas veces tenías que mirar dos veces para cerciorarte de si estaba o no, tal era su discreción.
Pero Bella era de esas personas que te sorprende a medida que las vas conociendo.
Detrás de esa fachada de secretaria mojigata que nunca ha roto un plato, se escondía con una vida intensa pero amargada.
Cuando apenas rondaba los 18 años se lió con un íntimo amigo de su padre, muchos años mayor que ella, y por supuesto casado y con hijos que compartían con ella sus salidas nocturnas, borracheras y demás aventuras. Fue una historia intensa que la ayudó a crecer muy deprisa, y a tener las cosas claras.
Por él, aunque no sé “cuanto” gracias a él, se compró un piso cuando aún era estudiante y trabajaba en prácticas, para poder verse en un lugar íntimo. Fuera por lo que fuera, se compró un piso monísimo, y cuando yo empezaba a estudiar hipotecas, ella tenía la suya ya liquidada, por lo que su vida era muy acomodada cuando nos conocimos.
Después de aquella historia que acabó como acaban todas las historias imposibles, con lágrimas, despecho y mucha tristeza oculta, Bella se refugió en el trabajo. Apenas tenía amigas, y su vida era de lo más aburrida.
Ahí fue cuando yo la conocí.
Por aquella época mi vida era una completa locura, tenía 25 años, estaba soltera, con apartamento para mi solita, alquilado, pero para mí solita, y con un montón de amigos con los que no paraba de hacer cosas muy interesantes. Ahora que lo recuerdo, realmente mi vida era un torbellino imparable…
Bella y yo coincidíamos siempre en la máquina del café de la tercera planta a la misma hora, y claro después de tanto café, comenzamos a hablar, y se fue haciendo una costumbre quedar. Poco a poco intimamos más, hasta que ya comíamos juntas, compartíamos confidencias laborales y más tarde las personales. Bueno mis vivencias personales, porque ella apenas tenía nada que contar.
Se nos unió una chica muy maja que se llamaba Estrella, y que era muy simpática. Estaba casada con el hombre más feo del mundo, pero ella era muy feliz con él, y formaban una extraña pareja muy bien avenida.
Esta unión para mi estaba muy bien, tenía mi gente fuera del trabajo, con los que salía y entraba, y compartía mi vida, y dos amigas de oficina con las que pasaba mis ratos de ocio semanal, compartiendo cafés y cigarros y fantaseando aventuras para el fin de semana…
Quien me iría a decir donde me estaba metiendo…

3 comentarios:

dina dijo...

Uy que emocionante relato....te leo a la vuelta

Ellyllon dijo...

ya lo dicen que donde tengas la olla... jajajajajaajajajajajajaja
No tardes en seguir contando.

Muaks ojazos!
Elly

ODRY dijo...

Espero ansiosa como va a serguir la cosa, no te demores.

Un besazo.