Acabo de leer en un periódico digital que en Finlandia el Parlamento ha aprobado una ley en la que se permite a las empresas controlar los correos electrónicos de sus empleados.
La razón, evitar la filtración de secretos industriales.
Mi primera reacción ha sido escandalizarme por el poco respeto que se le profesa al empleado y a su intimidad, pero luego me he puesto a valorar detenidamente la situación y tampoco creo que sea tan grave…
He pensado en mi correo. Antes estaba lleno de correos personales, y se podían contar hasta 100 mensajes personales al día, con la pérdida de tiempo que eso supone de tiempo y dinero para la empresa. Realmente no es justo. Si alguno de
mis jefes hubiera leído mi correo personal, hubiera alucinado bastante con los avatares de mi vida, y la de mis amigas.
Pero me he quitado. Bien, me han quitado. Realmente en mi empresa hay una política restrictiva en la que nos han vetado los accesos a todo lo entretenido y, aunque no nos leen el correo, creo, si nos controlan el número de correos que se envían.
Por tanto ahora soy una trabajadora modélica que solo usa las herramientas del trabajo para trabajar… Seré la única ¿??
En realidad, así debería ser, y para eso están los webmails, los locutorios, y las ofertas de las operadoras, para que puedas tener tu correspondencia electrónica separada de tu vida laboral.
Por lo tanto, si se cumplieran estas directrices, qué importancia tendría que la empresa pudiera leer tus correos electrónicos, si son asuntos laborales ¿?
Creo que ninguno.
Porque, esta es mi gran pregunta… Cuando defendemos a capa y espada la intimidad del trabajador, qué defendemos en realidad, la propia intimidad como derecho o el que no se enteren de tus aventuras mundanas o de la opinión que tienes de tu jefe ¿????
Pensadlo…
La razón, evitar la filtración de secretos industriales.
Mi primera reacción ha sido escandalizarme por el poco respeto que se le profesa al empleado y a su intimidad, pero luego me he puesto a valorar detenidamente la situación y tampoco creo que sea tan grave…
He pensado en mi correo. Antes estaba lleno de correos personales, y se podían contar hasta 100 mensajes personales al día, con la pérdida de tiempo que eso supone de tiempo y dinero para la empresa. Realmente no es justo. Si alguno de
mis jefes hubiera leído mi correo personal, hubiera alucinado bastante con los avatares de mi vida, y la de mis amigas.Pero me he quitado. Bien, me han quitado. Realmente en mi empresa hay una política restrictiva en la que nos han vetado los accesos a todo lo entretenido y, aunque no nos leen el correo, creo, si nos controlan el número de correos que se envían.
Por tanto ahora soy una trabajadora modélica que solo usa las herramientas del trabajo para trabajar… Seré la única ¿??
En realidad, así debería ser, y para eso están los webmails, los locutorios, y las ofertas de las operadoras, para que puedas tener tu correspondencia electrónica separada de tu vida laboral.
Por lo tanto, si se cumplieran estas directrices, qué importancia tendría que la empresa pudiera leer tus correos electrónicos, si son asuntos laborales ¿?
Creo que ninguno.
Porque, esta es mi gran pregunta… Cuando defendemos a capa y espada la intimidad del trabajador, qué defendemos en realidad, la propia intimidad como derecho o el que no se enteren de tus aventuras mundanas o de la opinión que tienes de tu jefe ¿????
Pensadlo…



