viernes, 9 de octubre de 2009

La historia de mi Abuelo


Lo sé, lo sé, hace casi un mes que no escribo, y que tengo pendiente contar la historia de mi abuelo... pero conseguir que mi madre me contara la historia ha sido muy complicado.
Se nos cruzó el culebrón de la Esteban y mi madre querida estuvo absolutamente pendiente y monotemática durante una semana, viviendo sin vivir en ella a ver si le quitaban la niña o no a la de San Blas.
Cuando ya la cosa se estaba calmando, y ya estaba centrada para recordar y contarme la historia, la pobre tuvo un achuchón vírico que la dejó hecha polvo otra semana más, así que entre pitos y flautas, me ha costado un mundo realmente enterarme que las aventuras y desventuras de mi abuelo Atanasio, que vivió 20 años en Buenos Aires ¡
Corrían los años 20 cuando un muchacho de 15 años se escapó de su casa, en una aldea perdida del interior de Galicia, y viajó hasta la costa y allí se enroló como polizonte en un barco, sin saber ni a donde iba, ni cuánto tiempo iba a estar en el mar.
Fueron más de 3 meses sobreviviendo en las tripas de un barco destartalado, pero llegó a Buenos Aires con lo puesto y respiró. La ciudad le abría los brazos y él se dejó abrazar.
Encontró trabajo, de aquellas no había problema para eso, y encontró amigos gallegos, porque amig@s, quien dijo “hay un gallego en la luna” tenía más razón que un santo, y desde luego, en la luna no sé, pero en Argentina hay unos cuantos.
Resulta que conoció a un muchacho, Alejo, que era de una aldea vecina a la suya, y se hicieron muy amigos. Tanto que mi abuelo se empezó a cartear con la hermana de Alejo, Cas, y durante 20 años mantuvieron correspondencia.
En la quinta carta mi abuela le dijo a Cas, - contigo me voy a casar.
Y Cas rió y le contestó en su séptima carta, que estaba loco si creía que eso iba a pasar. Pero mi abuelo estaba seguro de lo que decía.
Trabajó y trabajó, y durante 20 años no tuvo ninguna novia ( bueno eso dicen, pero yo no me lo creo, porque siendo de la genética que es... va a ser que no... , pero a mi madre esa parte de fidelidad cartil durante dos décadas le parecía tan romántico que la dejé, para qué le iba a quitar la ilusión ¿? ), solo pensó en ahorrar y hacer dinero para volver.
Y volvió, llegó a su aldea, y a las pocas horas iba a la aldea vecina a visitar a Cas ( Cas, que es Casimira, pero en mi casa siempre hemos tenido mucho glamú ).
No se habían visto jamás, no se mandaron ni una mala foto por carta ( y digo mala foto, porque las pocas que he podido recuperar de ellos eran más que malas!! ), no sabían el color de sus miradas, ni la calidez de sus voces, ni el roce de sus manos... Solo se conocían por letra, por cartas que tardaban meses en llegar, pero ella le había esperado. El sabía que ella lo iba a esperar.
Se vieron y ya no se separaron jamás.

6 comentarios:

LiA dijo...

Ouuuuch!!! Es supr bonita la historia de amor me encanta =)
Besitos

Ellyllon dijo...

Pos vaya historia Dina mía!

Está claro que todo lo que deseamos requiere un esfuerzo pero el que hicieron tus abuelos fue mayúsculo (estoy contigo: me creo más que la abuela sí guardara fidelidad en un pueblico de Galicia a que la guardara el abuelo...)

En fin, precioso!
Besicos
Elly

Myss dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myss dijo...

Hacía tiempo que no oía algo tan bonito.

Me mocionao....snif...snif

MUACK

Cruela dijo...

Uff pero qué bonita historia, Campanella hizo una serie llamada Vientos de agua y el primer episodio relata lo mismo que hizo tu abuelo....
20 años de cartas qué fuerte... y mientras se querían para siempre de verdad es emocionante...
el amor es ciego, en este caso sí porque ni se veían pero ya ves, valga la redundancia... sí que les valió

Besos

Cosita dijo...

Me ha encantado tu blog, es una historia realmente preciosa.
Aunque no te creas, ahora con el internet más de uno se casa sin apenas saber con quien. Que en la red otra cosa no pero algunos mienten como Bellacos.