
“Pasa la vida, igual que pasa la corriente cuando el río busca el mar, y yo camino indiferente , donde me quiere llevar”.
Qué gran canción ¡
Qué gran canción ¡
A veces me pregunto dónde me quiere llevar la vida. Porque, la vida nos lleva por donde quiere o somos nosotros los que escogemos el sendero por el que caminamos ¿???
Hoy, a la hora de comer, que es el único rato que tengo para estar en silencio y pensar en estas cosas vacuas e indiferentes que tanto me diferencian, me he visto sentada en un parque, comiendo una manzana con los pantalones arremangados y tomando el sol en una postura políticamente incorrecta y fumando un cigarrito de emergencia (porque yo sigo convencida de que he dejado de fumar, aunque fumo cada día más, ya me he fumado el cartón de agosto...), y visualizándome a mí misma con tremenda guisa, me he preguntado cómo podía haber llegado a una situación así, comiendo una manzana en un parque solitario y fumando a escondidas...
Y todo por salir una noche y conocer a un chico que me cambió la vida... O se la cambié yo a él, o la vida me cambió a mí ¿??
Siempre he sido muy negada a creer en las cosas inexplicables, llámese destino, tarot, sueños premonitorios, adivinación y demás artes esotéricas, que me suenan más a manicura previo pago que a una ciencia real, pero muchas veces no puedo dejar de pensar hasta qué punto los hilos de nuestra existencia no son armas de doble filo que nos pueden cambiar la vida completamente. Y en el caso que esto ocurra, que grado de “empujón” tiene la casualidad, y que grado decisión propia tenemos nosotros ¿? Porque muchas veces la vida va como encarrilada, y viene todo rodado, así que realmente te dejas llevar y caminas indiferente hasta donde te quieran llevar, o decides que vas a cambiar ¡???
Yo acabé, por amor, viviendo en el campo y comiendo manzanas, mientras fumo auto engañada en un parque, con lo cosmopolita que yo he sido.
Mi amiga Flor, tan liberal, tan moderna, tan fresca y tan antiboda, por una casualidad en forma de encuentro está recasada ( porque se ha casado por la iglesia y por el juzgado, digo yo que no se fiaba mucho de la firma sagrada, y quiso constatar con el juez) y esperando su primer retoño, ella que ni siquiera de pequeña jugó con muñecos...
Mi amiga B, que se equivocó de empresa al enviar un curriculum y aun así la llamaron, y ahora vive en Turquía y es directoraza de una empresa de turismo...
Y millones de casos de conocidos y desconocidos que viven vidas tan dispares a lo que vivían o pensaban que vivirían, y todo por una casualidad... ó decisión ¿??
Y todo por salir una noche y conocer a un chico que me cambió la vida... O se la cambié yo a él, o la vida me cambió a mí ¿??
Siempre he sido muy negada a creer en las cosas inexplicables, llámese destino, tarot, sueños premonitorios, adivinación y demás artes esotéricas, que me suenan más a manicura previo pago que a una ciencia real, pero muchas veces no puedo dejar de pensar hasta qué punto los hilos de nuestra existencia no son armas de doble filo que nos pueden cambiar la vida completamente. Y en el caso que esto ocurra, que grado de “empujón” tiene la casualidad, y que grado decisión propia tenemos nosotros ¿? Porque muchas veces la vida va como encarrilada, y viene todo rodado, así que realmente te dejas llevar y caminas indiferente hasta donde te quieran llevar, o decides que vas a cambiar ¡???
Yo acabé, por amor, viviendo en el campo y comiendo manzanas, mientras fumo auto engañada en un parque, con lo cosmopolita que yo he sido.
Mi amiga Flor, tan liberal, tan moderna, tan fresca y tan antiboda, por una casualidad en forma de encuentro está recasada ( porque se ha casado por la iglesia y por el juzgado, digo yo que no se fiaba mucho de la firma sagrada, y quiso constatar con el juez) y esperando su primer retoño, ella que ni siquiera de pequeña jugó con muñecos...
Mi amiga B, que se equivocó de empresa al enviar un curriculum y aun así la llamaron, y ahora vive en Turquía y es directoraza de una empresa de turismo...
Y millones de casos de conocidos y desconocidos que viven vidas tan dispares a lo que vivían o pensaban que vivirían, y todo por una casualidad... ó decisión ¿??
Y pasa la vida igual que pasa la corriente,
cuando el río busca el mar
y yo camino indiferente, donde me quieran llevar.
Yo, ya no me lo planteo más ¡!!!


dependienta en una “boutique” de ropa... Y el motivo, que ganaba más que su marido, bastante más, y que eso no podía ser ¡!!! 